Atlas del Conurbano bonaerense

La Esperanza

Educación y salud

Gráfico 10: Población por cobertura de salud

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo realizado en barrio La Esperanza (La Matanza). Junio de 2011. Base 3097 casos.

El 73,9% de los habitantes del barrio La Esperanza no cuenta con cobertura de salud mientras que un 21,3% accede a dichos servicios por medio de una obra social, un 4,2% lo hace a través de PAMI en particular y un 0,3% cuenta con una cobertura de salud brindada por una mutual. Sólo el 0,4% de la población del barrio accede a dichos servicios por medio de una prepaga.

El barrio cuenta con unidades sanitarias cercanas que según los entrevistados presentan serios problemas de atención por falta de recursos materiales y humanos. Los profesionales no son suficientes y no tienen cubiertas especialidades médicas de suma necesidad. Es importante recordar que gran parte de la población de La Esperanza no cuenta con otro tipo de cobertura de salud. Los vecinos no han manifestado quejas en cuanto a la calidad de la atención de los médicos y auxiliares que allí se desempeñan pero si sobre la falta de insumos, uno de los vecinos considera que las unidades sanitarias funcionan de acuerdo a los recursos que disponen, en ocasiones no tienen medicamentos ni materiales descartables básicos.

  

Una de las complicaciones que con más frecuencia se repite en los relatos de los vecinos es la dificultad que se les presenta al momento de obtener turnos de atención médica, procurar conseguir uno, se convierte en una tarea titánica.

Debido al reducido horario de funcionamiento y a la escases de personal, aún concurriendo al establecimiento en horas de la madrugada, tanto en verano como en invierno, a fin de ocupar un lugar en las largas colas de personas que requieren atención, no tienen garantizado que puedan lograr una cita ya que entregan sólo diez turnos por especialidad

independientemente de la cantidad de personas que requieran consulta. Anteriormente disponían de una unidad móvil, luego construyeron el edificio donde funciona la salita y se agravó el problema para obtener los turnos, principalmente porque se redujo el horario de atención.

  

Los inconvenientes hasta aquí mencionados, la falta de insumos y la falta de profesionales, principalmente pediatras, provocan que los vecinos deban recurrir a los hospitales públicos para ser atendidos o deban asistir a establecimientos privados cercanos al barrio siempre que cuenten con el dinero necesario para abonar la consulta. Entre otros mencionados en las entrevistas la Maternidad de González Catán es la referencia que más se repitió junto con un establecimiento ubicado en la entrada del barrio.

Los vecinos refieren que han tenido campañas de vacunación con la presencia de profesionales médicos del Hospital Posadas.

En el barrio La Esperanza los vecinos disponen de varios establecimientos educacionales dependientes del estado que cubren los diferentes niveles algunos envían a sus hijos a estudiar en ellos, porque consideran que están en buenas condiciones y son de su agrado. Una de las vecinas resalta la importancia que tiene que actualmente los niños puedan ser escolarizados a partir del jardín de infantes o un nivel inicial y agrega que a he enviado a sus hijos a las escuelas del barrio a donde hoy también concurre su nieto. También existen en las cercanías del barrio escuelas de régimen privado o semi privados, la situación económica de cada hogar en particular es lo que condiciona la posibilidad de considerar o no, a estos establecimientos educacionales al momento de decidir sobre la escolarización de los menores del hogar.

Algunos entrevistados que no realizan críticas sobre el funcionamiento de las escuelas del barrio perciben sin embargo, distintas situaciones problemáticas, la denuncia sobre la falta de vacantes es formulada en reiteradas ocasiones, sobre todo para los niveles iniciales en los que han llegado a esperar hasta dos años para lograr el ingreso del niño. La gran cantidad de menores en edad escolar que habitan La Esperanza y que concurren a las escuelas del barrio provoca que la asistencia de alumnos en los primeros años, desborde la capacidad que tienen las instituciones, en cuanto a espacios físicos y en cantidad de docentes.

Sobre el punto una vecina cuenta que actualmente dos niveles comparten un espacio reducido y en las aulas, por clase se agrupan entre 40 y 45 alumnos. Por estos motivos los vecinos esperan que se agranden los establecimientos existentes y que se construyan nuevos, como así también que se aumente el número de docentes.

Desde la perspectiva de aquellos vecinos que al momento de la elección de la escuela para sus hijos optan por enviarlos a establecimientos estatales que se encuentran fuera del barrio o a aquellos de régimen privado o semi-privado, en estos centros educacionales se brinda, no sólo una mejor calidad educativa y una mayor amplitud de contenidos, sino que también sostienen que las inasistencias de docentes y alumnos son significativamente menores a las registradas en las escuelas cercanas al barrio o dependientes del estado. Aún aquellos que de igual modo envían a sus hijos a estudiar en ellas y en sus relatos han expresado que las escuelas funcionan bien muestran preocupación por el bajo rendimiento escolar que muestran sus hijos.

El colapso de la capacidad actual de respuesta tanto de las instituciones como de los profesionales y las reiteradas inasistencias de docentes y alumnos no sólo coadyuvan sino que profundizan y agravan la situación debido a que en el transcurso del año escolar no puedan enseñarse la totalidad de los contenidos programáticos.

  

Por último también debemos señalar que algunos vecinos también perciben una seria situación problemática que se relaciona con el comportamiento de los niños y la seguridad de los mismos dentro de los establecimientos educacionales del barrio. Algunos han manifestado que temen que sus hijos sean asaltados debido a que la escuela se encuentra en un sector del barrio al que consideran peligroso, en tanto otro cuenta que en el establecimiento donde concurre su hija el portero sólo se ocupa del sector del comedor y los alumnos pueden entrar y salir libremente ya que nadie controla las puertas de ingreso.

Una reflexión final sobre la importancia que el servicio de comedor que brindan las escuelas tiene para los hogares más pobres, puede apreciarse en el relato de un vecino para el que muchos de los alumnos asisten primero a alimentarse, algunos luego permanecen en las clases mientras que otros regresan a sus hogares.

Gráfico 11: Población según asistencia a establecimientos educativos, por rangos de edad

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo realizado en barrio La Esperanza (La Matanza). Junio de 2011. Base 3097 casos.

Si bien entre la población de hasta 5 años la inserción escolar alcanza a un tercio del grupo este nivel se mantiene elevado entre los niños y adolescentes de hasta 17 años: el 99,5% de aquellos que tienen entre 6 y 12 años asisten a establecimientos educativos, proporción que entre los jóvenes de 13 a 17 años de edad alcanza el 83,1%. A partir de este segmento los niveles de inserción escolar decrecen abruptamente comprendiendo a un 18,3% de los habitantes que tienen entre 18 y 24 años y manteniéndose en niveles cercanos al 4% para la franja etárea de 25 a 49 y 59 a 64 años.