Atlas del Conurbano bonaerense

Las Achiras

Características demográficas

De acuerdo a los datos relevados en el barrio Las Achiras hay una proporción levemente mayor de mujeres (53,5%) frente al 46,5% de varones.

Gráfico 1: Población total según rangos de edad


Fuente: Elaboración propia en base a la encuesta realizada en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 2005 casos.

Como se observa en el gráfico 1 en Las Achiras se destaca el predominio de los jóvenes entre sus habitantes. El 41,6% de la población está compuesto por niños y adolescentes de hasta 17 años, el 14,8% tiene entre 18 y 24 años, y vuelve a presentarse un elevado nivel de concentración de población en la franja etárea de 25 a 49 años llegando al 30,4%. Los integrantes de los hogares del barrio mayores de 50 años representan el 13,2% sobre el total de esta población.

Gráfico 2: Población total según nacionalidad


Fuente: Elaboración propia en base a la encuesta realizada en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 2005 casos.

Al analizar la composición del barrio en términos de nacionalidad se observa que casi 9 de cada 10 son nacidos en la Argentina (91,1%) frente a un bajo nivel de inmigrantes. Con respecto al país de origen de estos últimos, los porcentajes más altos se presentan entre los provenientes de Paraguay (3,7%) y Bolivia (3,3%), y en menor medida Perú y Chile (0,7% respectivamente), Uruguay (0,2%) y República Dominicana (0,1%).

Situación ambiental, infraestructura y servicios

En referencia a inundaciones la zona no presenta máximas crecidas.

Cuadro 1: Viviendas según problemas de inundación en el terreno donde está ubicada


Fuente: Elaboración propia en base a la encuesta realizada en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011.

El 56,3% de los hogares manifiesta que el terreno donde vive se inunda.

Tabla 1: Viviendas según causas de la inundación del terreno donde está ubicada


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo realizado en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 246 casos

Cuadro 2: Viviendas según especificación de otras causas de la inundación del terreno donde está ubicada


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo realizado en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 21 casos.

El problema de la inundación se manifiesta como uno de los principales en relación a la situación de la vivienda, con el 56,3% de las viviendas que han sufrido inundación en sus terrenos. Respecto de los motivos de la inundación, el más importante está asociado a las precipitaciones, y afecta al 91,9% del parque habitacional. El segundo factor de inundación corresponde a la acumulación de aguas grises o negra, con un poco más del 33% bajo esta condición. Le sigue el desborde de cursos de agua, con el 16,3% de las viviendas afectadas, y en menor medida, por sudestada que impacta en el 11% del parque construido.

Cuadro 3: Viviendas según si tienen o han tenido problemas de inundación en su interior

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo realizado en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Tabla 2: Viviendas que se inundan en su interior según causas de la inundación

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo realizado en el barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 193 casos.

Cuadro 4: Viviendas que se inundan en su interior según especificación de otras causas de la inundación

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizado en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

El porcentaje disminuye en relación a la presencia de inundaciones al interior de la vivienda, alcanzando esta situación al 44,1% del parque habitacional construido. Entre las causas de inundación, nuevamente, se destaca como principal factor la lluvia (95,6%), la presencia de aguas servidas (32,9%), y el desborde de cursos de agua (canales, arroyos) que afecta al 11% de las viviendas.

  

El problema de inundación se vio profundamente agravado luego de la pavimentación de la arteria lindera al mercado central siendo el entubamiento del zanjón allí existente el principal causante. Frente al avance del agua pocos son los recursos que disponen para defenderse, salvo esperar que se retire y salvar lo que se pueda.

A las pérdidas materiales se deben sumar las consecuencias que las inundaciones y el desborde de las cloacas provocan a nivel ambiental y sobre todo en la salud de las personas.

  

Por otro lado, la situación ambiental se ve afectada por la acumulación periódica de basura dentro y, principalmente, en las inmediaciones del barrio. En gran medida, se trata de basurales a cielo abierto que se encuentran en terrenos baldíos y son los mismos vecinos quienes arrojan basura allí. El mayor de estos basurales se encuentra sobre Av. Boulogne Sur Mer, bordeando el Mercado Central, y equivale al ancho total del barrio. Depositan residuos tanto los vecinos del barrio, como el Mercado Central y las industrias textiles cercanas. La municipalidad limpia varias veces por semana los terreros sucios de basura.
Un gran porcentaje de los vecinos, realizan recupero en esos basurales y la mayoría recupera papel, cartón y plásticos seguido por vidrios y metales. Algunos realizan quemas de basura para solucionar la acumulación, ya que si bien la recolección es realizada por una empresa prestataria lo hace con poca e irregular frecuencia.
El barrio se encuentra cerca de los principales centros urbanos y está bien conectado a escala municipal. El transporte público urbano más cercano se encuentra entre 4 a 10 cuadras de sus viviendas. Hacia el interior del barrio, éste presenta sólo la posibilidad de ser atravesado en un único sentido N-S (Calle Antofagasta), haciendo muy difícil el acceso de ambulancias, policía, etc.

Cuadro 5: Viviendas según características del desagüe del baño

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizado en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Cuadro 6: Viviendas según procedencia del agua

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizado en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Todas las viviendas de Las Achiras cuentan con red pública de agua corriente. No sucede lo mismo con la red pública de cloacas que alcanza aproximadamente al 80% de las viviendas. Entre las viviendas que no cuentan con este servicio se observa que el 6,8% tiene descarga del baño a cámara séptica y pozo ciego, mientras que el 9% descarga sólo a pozo ciego. El porcentaje decrece respecto a viviendas con descarga a curso de agua (3,7%); sin embargo, corresponde a 16 casos, una cantidad que resulta significativa.
El principal problema que presenta la red cloacal es el gran deterioro que se manifiesta en el estado de su instalación. El tendido de las redes sanitarias, presenta un diseño específico propio de este tipo de núcleo habitacional. Consiste en un único tendido colectivo donde se conectan todas las viviendas, por lo que si se obstruye una de ellas se obstruyen todas las conexiones. El complejo funcionamiento de las redes de saneamiento y su escaso mantenimiento ponen en situación de riesgo al barrio. El mayor problema hoy en día es la cuestión de los efluentes cloacales. Todos los niveles de la instalación están deteriorados. El crecimiento poblacional del barrio, fue acompañado con la ampliación de viviendas que acarrearon un mayor deterioro en la red de saneamiento. Las nuevas construcciones quedaron sobre las cámaras de inspección cloacales de las viviendas, las cuales desbordan frecuentemente dentro de éstas.
El crecimiento de los barrios cercanos y la aparición del asentamiento 17 de Noviembre (sobre un ex- cava rellenada por los propios vecinos y contiguo a Las Achiras), obligó a la conexión de los mismos al colector ubicado bajo la Av. Boulogne Sur Mer. En épocas de sudestada, la evacuación de los desechos es imposible y el retorno de los mismos se da en Las Achiras. Cabe aclarar que el vertido de desechos se da directamente sobre el río sin ningún tipo de tratamiento previo.
En las entrevistas en profundidad los vecinos declaran que, como ya se dijo, en su mayoría tienen servicio de agua de red, conexión eléctrica de red y desagüe a red (cloacas), pero no pagan por ninguno de ellos.

En cuanto a la telefonía algunos refieren tener y abonar el teléfono de línea y otros haberlo tenido pero, al necesitar repararlo, no pudieron mantenerlo porque la empresa responsable del servicio no ingresa al barrio por considerarlo “zona roja”. Por este motivo la mayoría se maneja con servicio de telefonía celular.
Con relación a la provisión de gas (que abastecen mediante el gas envasado en garrafas o tubos) nunca tuvieron servicio de red, incluso algunos creen que podría ser peligroso tener las cañerías de gas atravesando las calles del barrio.

Según surge de las palabras de los entrevistados las condiciones de los servicios son sumamente precarias y deficitarias (salvo en el caso de la provisión de agua corriente, sobre la cual no formularon quejas y pareciera que no reviste mayores problemas).
El servicio de energía eléctrica actualmente se provee a través de una torre comunitaria. En un principio, se pagaba junto con el agua ya que las casas tenían medidores, posteriormente, alrededor del año 1979, fueron retirados por los problemas que se generaban entre quienes pagaban el servicio y quienes estaban enganchados.

Además, en la época invernal, la sobrecarga de tensión causada por el uso de sistemas de calefacción eléctricos, provocaba cortes e incendios. Por este motivo, la empresa proveedora, cambió la torre de tensión que se encuentra en la entrada del barrio e instaló una nueva que brinda el servicio al sector de viviendas denominado 17 de Octubre, resolviendo sólo en parte el problema ya que el sistema aún se sobrecarga.
Otra dificultad con la que se encuentran es que la empresa responsable del servicio casi no concurre al barrio en respuesta a los reclamos, excepto ante circunstancias extremas, y tampoco realiza tareas de mantenimiento. Los sucesivos cortes de energía también provocan daños en los artefactos eléctricos.

Como fuera mencionado, el problema con los desagües a red es el que reviste mayor gravedad. Las cloacas están hechas y hay una sola persona, que es cooperativista, y es quien se ocupa de desagotarlas y destaparlas; como consecuencia de ello los desagües cloacales se tapan con mucha frecuencia.

Frente a este hecho, los vecinos toman distintas acciones, algunos realizan conexiones directas desde sus casas hacia lo que ellos llaman “zanjón” para evitar taponamientos en los sanitarios. Otros optaron por hacer un pozo ciego en sus terrenos y utilizar servicios de camiones atmosféricos para su desagote, aunque también les resultó problemático puesto que las napas están saturadas, por lo que debieron volver a conectarse al sistema de cañerías que existe.

El “zanjón” al que hacen referencia los entrevistados fue entubado cuando se pavimentó la arteria lateral al mercado central. Desde ese momento los problemas de taponamiento y desborde de los desagües de red se agravaron significativamente debido a que los días de lluvia además se inundan calles y casas en varios sectores del barrio, causando el desborde de inodoros y desagües en el interior de las viviendas.

Para tratar de evitar esto, los pobladores afectados levantan las tapas de las cloacas que están en la calle o simplemente cortan el caño que tienen frente a sus domicilios dejando, en ambos casos, los fluidos cloacales expuestos al aire en pasillos y calles del barrio, provocando anegamiento de aguas negras con serias y graves consecuencias en el medio ambiente y en la salud.
Con respecto a las necesidades del barrio, en la encuesta se relevo que la solución a problemas estructurales es la demanda que mayor aglutinamiento genera entre los hogares.

Cuadro 7: Hogares según mejoras necesarias en el barrio (Múltiple: hasta tres respuestas)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Puede observarse en el 69,6% de los hogares que pide mejoras en las instalaciones cloacales y pluviales, el 60,2% de los hogares que pide arreglos de calles, pasillos y veredas y el 31,5% de los hogares que destaca la necesidad de mejoras en el alumbrado público y la red eléctrica domiciliaria. La lista de problemas que requieren alguna solución es bastante más extensa pero el nivel de coincidencia entre los hogares respecto a su reconocimiento está muy por debajo de los porcentajes mencionados. En ese amplio conjunto de cuestiones del barrio a mejorar se destacan principalmente la presencia policial (12,5%) y la recolección de residuos y los basurales (9,1%).

Orígenes y crecimiento del barrio

El barrio se origina en un Núcleo Habitacional Transitorio para habitantes de villas en proceso de erradicación. Varios de los entrevistados refieren haber sido “traídos” a vivir al barrio por gente del entonces Ministerio de Bienestar Social durante el gobierno de Juan Domingo Perón en el año 1973, procurando cubrir las necesidades habitacionales, conseguir un lugar para vivir. Creían que el traslado era provisorio y que posteriormente serían relocalizados en otro barrio que teóricamente se estaba construyendo.

Asimismo, ubicando el momento de la mudanza también en el año 1973, una entrevistada manifiesta haber sido trasladada por la fuerza por Gendarmería Nacional luego de haber sido desalojada de un departamento que usurpaba en el barrio Villegas.
Entre aquellos que llegaron al barrio por intermedio del Ministerio de Bienestar Social en el año 1973 algunos entrevistados detallaron las características que tenían las viviendas en las que fueron instalados.

Eran viviendas de material con uno o dos cuartos y carecían de mantenimiento, los techos eran de chapa y no estaban en buen estado, faltaban vidrios en las ventanas y el piso era de barro apisonado, con el baño en el exterior del tipo letrina aunque contaban con cloacas.
Los problemas frecuentemente destacados se relacionaban con la provisión de agua, las cloacas que tenían los caños rotos y la instalación de la luz. Esto último fue causante además de incendios en las viviendas por la sobrecarga de tensión.

Los entrevistados describen el barrio como un lugar tranquilo en el que los chicos podían ir y venir sin problemas, un lugar descampado y con calles de tierra, había una cancha y una capillita. Tenían lugares de recreación, espacios verdes arbolados a los que concurrían en familia a pasar el día. Las casas eran de material y habían sido construidas por los militares.

También reconocen un crecimiento en el número de viviendas y en la cantidad de población, pero no necesariamente identifican esos cambios con mejoras. Al contrario, describen el barrio como un lugar más lindo antes que ahora.

  

En cuanto a la organización contaban con una administración que se ocupaba del cobro, a modo de expensas, de una cantidad de dinero que era proporcional al número de cuartos con que contaba la vivienda que ocupaban y que cubría el servicio de luz, barrido y limpieza; y se ocupaban de destapar las cloacas y de realizar los arreglos necesarios.

Esta administración dejó de funcionar y no volvieron a contar con algún sistema similar de organización. A partir del relato de los entrevistados no se puede establecer con claridad el momento en el que desapareció la administración, para algunos dejó de funcionar porque se fueron los militares, otros indican que la gente comenzó a dejar de pagar y empezaron a colgarse de los cables de luz. Este cambio de actitud desnaturalizó una de las funciones de la administración, el cobro de la cuota por servicios.

El barrio Las Achiras tuvo un crecimiento sostenido desde su origen, tanto en población como en viviendas. Sin embargo, de los relatos de los entrevistados surgen dos momentos que marcaron un aumento diferenciado, entre los años 1990 y 1995, el primero, y desde hace aproximadamente un año, el segundo.

Cuadro 8: Hogares según percepción del crecimiento de la cantidad de personas en la cuadra durante los últimos 5 años

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

La movilidad poblacional al interior del barrio en los últimos 5 años, no es percibida en forma homogénea por todos los hogares. Un poco más de la mitad (54,2%) de los hogares considera que en ese período hubo un incremento de las personas de su cuadra, mientras que el 45,2% de los hogares no percibió ese cambio.

Cuadro 9: Hogares según percepción acerca del modo en que creció la cantidad de personas (múltiple: hasta tres menciones)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Entre los factores señalados como causas de ese incremento, se observa una fuerte coincidencia en reconocer que se construyeron nuevas viviendas y que se ampliaron las casas, respectivamente, en el 46,2% y el 47,7% de los hogares que percibieron el cambio. También se acerca a ese nivel el porcentaje de hogares que considera que viven más personas pero no se construyeron ni ampliaron viviendas (45,2%).

Los hogares y la relación con el barrio

Cuadro 10: Hogares según lugar de residencia anterior

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Actualmente, Las Achiras está conformado en un 51,2% por hogares que siempre vivieron en ese barrio. La procedencia de la mitad restante de hogares incluye un conjunto heterogéneo de lugares. Sólo se destaca que, en el 21,2% de los casos, la residencia anterior se ubica en otros barrios del municipio (por ejemplo: Laferrere, Villa Urquiza y 17 de Noviembre, Ciudad Evita, entre otros). En el resto de los hogares, el lugar donde vivían anteriormente corresponde a: otros municipios del Gran Buenos Aires (7,8%), mayormente Lomas de Zamora; la Capital Federal (6,5%), principalmente la zona Sur; otros lugares de la Argentina (5,4%) donde sobresalen Corrientes, Santiago del Estero y Tucumán; otro país (3,5%), mayormente Paraguay; y otros lugares de la Provincia de Buenos Aires (1,0%).

Cuadro 11: Hogares que residieron anteriormente en otro lugar según año de llegada

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

A lo largo de más de 40 años, este barrio recibió hogares provenientes de otros lugares en un volumen que fue aumentando progresivamente década a década, con la excepción de la disminución, respecto al período anterior, registrada entre 1981-1990. En este sentido, se observa que antes de 1970 llegaron apenas el 8,9% de esos hogares; entre 1971-1980 ese porcentaje ascendió a 21,2%; entre 1981-1990 disminuyó 6,2 puntos porcentuales (15,0%); se recupera entre 1991 y 2000 con la llegada del 22,9% de los respectivos hogares; finalmente, entre 2001 y 2011 se registra un nuevo incremento con la llegada del 31.2% de los hogares que antes vivían otro lado.
Los vecinos que respondieron la entrevista en profundidad son en su totalidad argentinos nativos. En cuanto al lugar de nacimiento, algunos refieren haber nacido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en distintas localidades del Gran Buenos Aires, otros en diferentes provincias del interior del país como Tucumán, Mendoza, Formosa, Santiago del Estero y Santa Fe.

Si bien sólo uno de ellos desde que nació vive con su familia de origen en el barrio Las Achiras, mientras que otros vivían originariamente en un barrio lindero llamado Juan Manuel de Rosas y varios declaran haber arribado al barrio desde muy pequeños, entre los 3 y los 14 años; los datos que todos brindan pueden ser tomados como provenientes de integrantes originarios del barrio.

Quién habita Las Achiras desde su nacimiento describe el barrio como un lugar tranquilo aunque destaca la inexistencia de unión entre los vecinos.

Cuadro 12: Hogares que residieron anteriormente en otro lugar según motivos de llegada al barrio (Múltiple: hasta dos menciones)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Entre los motivos de llegada al barrio más relevantes se observa que el 37% de los hogares se trasladó allí por problemas económicos y el 27,5% lo hizo porque ya vivían allí familiares y/o amigos. Aunque no ha sido identificado de manera explícita y unívoca por los hogares, el problema de la vivienda aparece aludido reiteradamente como motivo que impulsó la llegada al barrio. Esto se puede observar en el 12,9% de los hogares que refieren que se mudaron porque pudieron comprar su vivienda o porque consiguieron el terreno, el 6,1% porque en el barrio anterior alquilaban, o porque en el actual es más accesible, el 5,6% de los hogares que se acercaron por haber sido desalojados de su vivienda anterior, el 3,9% de los hogares que se mudaron porque había terrenos desocupados. Finalmente, cabe señalar que, el 5,0% de los hogares manifestó que se mudó al barrio porque le gustaba.

Cuadro 13: Hogares que residieron anteriormente en otro lugar según especificación de otros motivos de llegada al barrio
Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizada en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base: 64 casos

Si se analiza la especificación de los otros motivos, se menciona que llegaron porque la Municipalidad los trasladó y les dio una casa allí y porque el barrio es más barato.

Cuadro 14: Hogares según voluntad de irse del barrio

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizado en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011

Aproximadamente, 7 de cada 10 hogares afirman que quisieran irse del barrio.

Gráfico 3: Hogares que se quieren ir del barrio según motivaciones

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizado en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 305 casos.

Entre las razones que dieron los hogares que quisieran irse predominan ampliamente aquellas que refieren al malestar y la precariedad que supone vivir en ese barrio. Tan sólo se observan dos razones (una referida al deseo de regresar al lugar de origen y la otra a cuestiones personales), sobre un total de once mencionadas, que no refieren a problemas del barrio y que, por otro lado, tienen un reconocimiento muy escaso por parte del conjunto de hogares del barrio (1,4% y 4,1%, respectivamente). Con respecto a las razones mayormente aludidas, se observa que la tercera parte de los hogares (36.6%) manifiesta no poder satisfacer allí sus aspiraciones de progresar y mejorar la calidad de vida y, estrechamente vinculado a esto, el 19,4% de los hogares considera que no es un buen lugar para los chicos. En considerable menor proporción, se ubica el 8,3% de los hogares que quisiera irse por la inseguridad. Apenas se acercan (por encima o por abajo) al 6,0% los hogares que quisieran irse porque consideran precario el barrio en general, los que quisieran irse porque no hay buenos vecinos y los que quisieran irse por cuestiones relativas a problemas con su vivienda.

Gráfico 4: Hogares que no se quieren ir del barrio según motivaciones

   

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la encuesta realizado en barrio Las Achiras (La Matanza). Mayo de 2011. Base 134 casos.

Si nos remitimos a los hogares que no quisieran irse del barrio, las razones que se destacan, por concentrar proporcionalmente la mayor cantidad de hogares, son: por estar acostumbrados a vivir siempre en ese barrio (23%), por estar tranquilos y cómodos viviendo allí (16,7%), porque les gusta el barrio (15,1%) y por conocer al barrio y los vecinos (8.3%). Apenas se acercan al 5,0% los hogares que no quisieran irse porque en el barrio viven sus familiares y amigos y los que no quisieran irse porque allí tienen su vivienda y/o terreno.