Atlas del
Conurbano bonaerense

San Ignacio - La Morita

Como es vivir en el barrio: prejuicios, xenofobia y expectativas

Dentro de las imágenes que comparten los habitantes del barrio en relación a cómo consideran que los perciben los residentes de zonas aledañas la primera apreciación que se desprende del corpus de entrevistas analizado es, que los vecinos que habitan los alrededores tienen una opinión desfavorable sobre el barrio.

El relato de los entrevistados se unifica a la hora de expresar su pensamiento, la mayoría cree que el barrio es considerado como un lugar inseguro y quienes no viven en San Ignacio y La Morita ni siquiera se animan a entrar.

Prueba de ello puede apreciarse en uno de los relatos que indica que los remises no entran a buscar pasajeros al interior del barrio, sino que les solicitan que los esperen afuera y agrega, además, que en reiteradas ocasiones han recibido respuestas negativas a solicitudes de entregas de mercaderías a domicilio (delibery) frente a compras efectuadas. Esta vecina cree, que los habitantes cercanos pueden sufrir los mismos problemas que ellos y en consecuencia considera, que verían con agrado la eradicación del barrio. Incluso explica que la oscuridad que se percibe por la noche junto a la orilla del arroyo, resulta ser una condición propicia para que quienes roban autos utilicen el predio para deshacerse de los vehículos una vez desarmados sin ser vistos o identificados.

Ante la pregunta a los vecinos de San Ignacio respecto de si consideran que vivir en el barrio les trae inconvenientes al momento de buscar trabajo, las opiniones en general confluyen en la idea de que registrar el domicilio real no representó una traba.

Cuando fueron consultados sobre el futuro del barrio, los entrevistados, llamativamente coincidieron en expresar lo que a ellos les gustaría que cambiara en su lugar de vivienda. No han hecho comentarios, sobre cómo imaginan que sería el barrio en unos años, por el contrario, aportan ideas que consideran indispensables para resolver problemas actuales o para lograr que el barrio progrese.

Las prinicipales demandas, se orientan a mejorar la infraestructura del barrio, pidiendo que resuelvan el problema de las inundaciones, arreglar las calles y accesos y la cuestión de la seguridad, especialmente, vinculada al tema drogas.

De algunos relatos colectados se desprende una mirada negativa hacia el progreso del barrio en el futuro, fundamentalmente porque consideran que seguirá con los mimos peligros que enfrentan hoy.

Los testimonios relevados en las entrevistas con relación a las expectativas sobre el futuro de sus hijos, coinciden en cuanto al deseo de que sus hijos finalicen los estudios secundarios y que puedan acceder y graduarse de la universidad, consideran que el estudio es fundamental para incrementar las opciones laborales y poder acceder a una mejor calidad de vida. Incluso manifiestan que, tener un título les brindará la posibilidad “de ser alguien en la vida”.

Coinciden también, los relatos que refieren que desean lo mejor para sus hijos y que disfruten la infancia y la juventud, lejos de la droga y el alcoholismo.

Con relación al deseo de permanencia o no de su descendencia en el barrio las opiniones de los entrevistados se dividen, varios desean que continúen viviendo en San Ignacio y La Morita. Algunos de los entrevistados que integran este grupo, refieren que el mudarse a otro sitio no es garantía de que puedan vivir mejor, otros temen a que la situación sea peor o igual fuera de él. Asimismo, todos coinciden en que quisieran para ellos mejores condiciones habitacionales que las actuales.

Uno de los vecinos, en cambio, es contundente al afirmar que no desea que sus hijos vivan una experiencia como la suya y explica que vive bajo una antena que no le permite dormir en días de lluvia, temiendo siempre a inundarse por desbordes del arroyo y cree que si permanecen en el barrio tarde o temprano pasarán por lo mismo.